No. Funciona con cualquier restaurante que pueda reservar una zona para un grupo — sea una sala privada, un reservado o simplemente una parte del comedor. Lo que importa es tener capacidad y el proceso para gestionarla, no la arquitectura.
Depende de la ocasión. Para eventos de fin de año, octubre-noviembre. Para comuniones y celebraciones de primavera, enero-febrero. Para cumpleaños y aniversarios, todo el año con menor intensidad. Lo planificamos en el calendario de marketing trimestral.
Sí, es uno de los primeros pasos. Sin menú de evento cerrado no hay proceso de venta ni forma de dar precio. Parte del trabajo inicial es diseñar esa propuesta — precio, formato, mínimo de personas — antes de activar cualquier campaña.
Catering para empresas son ocasiones B2B: cenas de equipo, comidas de cliente, eventos corporativos. Eventos privados son ocasiones personales y mixtas: cumpleaños, aniversarios, despedidas, comuniones. Los canales se solapan parcialmente, pero el mensaje y el targeting son distintos. Ambos se gestionan dentro de Digital Growth.